A principios de los años 30, J. R. R, Tolkien
era profesor de Anglo-Sajón en la Universidad de Oxford. Un día, corrigiendo exámenes,
tuvo una inspiración y en el dorso de una de las hojas que corregía escribió: In a hole in the ground there lived a Hobbit,
“en un agujero en el suelo vivía un Hobbit”. En ese momento no tenía ninguna
idea de qué era un Hobbit o por qué vivía en un agujero. Guardó el papel para
investigarlo más adelante.
A partir de esa frase escribió una historia que
le leía a sus hijos por las noches. Para fines de 1932 había completado un
manuscrito que envió a algunos amigos y conocidos, entre ellos C. S. Lewis, creador
de las Crónicas de Narnia, y a una de sus alumnas, Elaine Griffiths. En 1936
una amiga de Griffiths, Susan Dagnall, la visitó en Oxford. Dagnall trabajaba
en la editorial George Allen & Unwin y Griffiths le habló, y le prestó, el
libro de Tolkien. Muy bien impresionada por la historia Dagnall se la llevó a
Stanely Unwin, uno de los directores de la editorial, quien a su vez se la dio a
leer a su hijo de 10 años, Rayner. A este le encantó la historia por lo que
Unwin decidió publicarla.
El Hobbit se publicó el 21 de septiembre de
1937 y tuvo un éxito enorme dentro del Reino Unido y posteriormente en todo el
mundo. Dado el éxito del libro, y la popularidad de los hobbits, un años después
Unwin le pidió a Tolkien que escribiera una secuela. El intento de Tolkien de
escribir una continuación de una novela cuyo protagonista vivió feliz el resto de su vida, y que esta fue muy larga, llevó a El Señor de
los Anillos, pero esa es otra historia.
La primera edición oficial de El Hobbit en español,
traducida por Manuel Figueroa, fue una edición de la Editorial Minotauro en España,
publicada en 1982, cinco años después de la publicación del primer volumen de
El Señor de los Anillos. Pero esta no fue la primera publicación del libro
en español. En 1964 la editorial argentina Fabril Editora, dentro de su serie Los
Libros del Mirasol, publicó una traducción de Teresa Sanchez Cuevas bajo el
nombre de El Hobito. La editorial había adquirido también los derechos para
publicar El Señor de los Anillos y en algunas de las ediciones de Los Libros
del Mirasol, se puede ver ESDLA dentro de la lista de futuras publicaciones. Pero
por un tema de costos nunca llegaron a esta edición, cediendo los derechos a
Minotauro.
La traducción de Sanchez Cuevas ha sido muy criticada, no solo por el título, sino por la adaptación de los
nombres de algunas razas, por ejemplo, los trolls son “enanos”, los trasgos son
“duendes” y los enanos son “gnomos”. Una de las cosas que a mi personalmente más
me gustaron de esta traducción es que no tradujeron los nombres, Bilbo sigue
siendo Bilbo Baggins.
La única vez que tuve un tomo de esa edición en
mis manos fue en la Biblioteca Nacional Argentina, hace tanto tiempo que
todavía estaba en la calle México. El Hobito, hoy en día prácticamente imposible
de encontrar, es una búsqueda de coleccionistas. Cada vez que voy a Tristán
Narvaja miro bien por el milagro de que alguna vieja copia se encuentre por ahí.
Conozco una persona en Argentina que consiguió una en un puesto de libros
usados en el Parque Rivadavia.
Seguiré con mi búsqueda y si se enteran de algo
avísenme.


Que grande Ale! no sabía que tenías un blog.
ResponderEliminarme gustó la reseña del Hobito. voy por las publicaciones anteriores que tenés.
Alí