jueves, 19 de marzo de 2020

El Fausto Criollo




En un overo rosao,
Flete nuevo y parejito,
Caiba al bajo, al trotecito,
Y lindamente sentao,
Un paisano del Bragao,
De apelativo Laguna:
Mozo jinetaso ¡ahijuna!
Como creo que no hay otro,
Capaz de llevar un potro
A sofrenarlo en la luna.

Así comienza la poesía gauchesca Fausto, del escritor argentino Estanislao del Campo. También conocida como “Fausto: Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo en la representación de esta ópera”, “El Fausto de Estanislao del Campo” o “El Fausto Criollo”.

Esta obra, publicada en 1866, es considerada, junto a Martín Fierro de José Hernández, Santos Vega de Hilario Ascasubi, Los Tres Gauchos Orientales del uruguayo Antonio Lussich y Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes, una de las obras fundamentales de ese estilo literario. Sin embargo, la obra de del Campo tiene una característica que la diferencia de las otras: el humor.

Ese mismo año se estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires, en esa época ubicado en frente a lo que hoy en día es la Plaza de Mayo, la opera de Charles Gounod Fausto, inspirada en la obra de Goethe. Del Campo fue a una función acompañado de su esposa, y se unió al palco con ellos el poeta Ricardo Gutierrez, amigo de la familia. Del Campo, hombre de mucho sentido del humor, comenzó a hacer comentarios jocosos sobre lo que sucedía en el escenario, desde lo que podía ser la mirada de un hombre de campo, a quienes él conocía bien. Esta fue la inspiración para componer su poema gauchesco.    

En Fausto, del Campo se centra en la conversación entre dos gauchos amigos, Anastasio el Pollo y Don Laguna, en algún lugar del campo cerca de la ciudad de Bragado en la Provincia de Buenos Aires. Estos dos amigos, que hace tiempo que no se ven, aprovechan para ponerse al día. Anastasio le cuenta a Laguna que estuvo en Buenos Aires y, accidentalmente, entró a una función del teatro Colón, en la que se presentaba la opera Fausto. El humor de la obra de del Campo surge del hecho de que el gaucho el Pollo, un hombre simple de campo, no puede distinguir la diferencia entre las actuaciones y la realidad, y se lo cuenta a Laguna como si fueran cosas que en realidad sucedieron.

El encuentro entre el doctor Fausto y el diablo, lo describe de la siguiente manera:

  
Que cansado de sufrir,
Y cansado de llorar,
Al fin se iba a envenenar,
Porque eso no era vivir.

El hombre allí renegó,
Tiró contra el suelo el gorro,
Y, por fin, en su socorro,
Al mesmo Diablo llamó.

¡Nunca lo hubiera llamao!
¡Viera sustaso por Cristo!
¡Ahí mesmo, gediendo a misto,
Se apareció el condenao!

Hace bien, persinesé,
Que lo mismito hice yo.
–¿Y cómo no disparó?
–Yo mesmo no sé por qué.

¡Viera al diablo! Uñas de gato,
Flacón, un sable largote,
Gorro con pluma, capote,
Y una barba de chivato.

Medias hasta la berija,
Con cada ojo como un charco,
Y cada ceja era un arco,
Para correr la sortija.

–Aquí estoy a su mandao,
Cuente con un servidor–,
Le dijo el Diablo al dotor,
Que estaba medio asonsao.

–Mi dotor, no se me asuste,
Que yo le vengo a servir;
Pida lo que ha de pedir
Y ordéneme lo que guste–.



En este mismo tono y estilo, el Pollo le cuenta a Laguna toda la historia del doctor Fausto, su amada, Margarita a quien el Pollo llama “la rubia”, y cómo el diablo, a quien describe como un guitarrero payador, juega con ellos. Pero el dialogo entre ambos gauchos no pasa solo por la historia del “dotor” sino por comentarios entre ambos hombres de campo sobre las cosas que van sucediendo, el amor, las mujeres, el bien y el mal. De una forma maravillosa del Campo nos lleva de la literatura alemana a la vida común de los gauchos. Siempre, sin perder el humor. Hasta llegar al final:

Cayó el lienzo finalmente,
Y ahí tiene el cuento contao…
–Prieste el pañuelo cuñao,
Me está sudando la frente.

Lo que almiro es su firmeza,
Al ver esas brujerías.
–He andao cuatro o cinco días
Atacao de la cabeza.

Ya es güeno ir ensillando…
–Tome ese último tragito,
Y eche el frasco a ese pocito
Para que quede boyando.–

Cuando los dos acabaron,
De ensillar sus parejeros,
Como güenos compañeros,
Juntos al trote agarraron.
En una fonda se apiaron,
Y pidieron de cenar;
Cuando ya iban a acabar,
Don LAGUNA sacó un rollo
Diciendo: “El gasto del POLLO
De aquí se lo han de cobrar”.



Esta obra, como dije considerada una de las más importantes del género, ha sido aplaudida por escritores como José Hernández, Ricardo Güiraldes, Jorge Luis Borges y Manuel Mujica Lainez. Hace años, cuando yo estaba en la escuela, era texto de referencia obligatorio, tanto que en esa época aprendí de memoria esa primera estrofa, y todavía la puedo recitar.

Esta obra ha sido ilustrada, entre otros, por Florencio Molina Campos, Hector Basaldúa, Oski y Oscar Grillo.



En 1944 se presentó en Santiago de Chile la Obertura para el Fausto Criollo, Op 9, compuesta por el compositor argentino Alberto Ginastera. 


En 1979, el director de cine Luis Saslavsky estrenó una adaptación cinematográfica llamada El Fausto Criollo.


Si les gusta la poesía gauchesca, Fausto es una obra imperdible. Si nunca tuvieron la experiencia de leer este género, se los recomiendo como entrada. Quizás después sea más fácil leer obras como Martín Fierro o Don Segundo Sombra.