En un overo rosao,
Flete nuevo y parejito,
Caiba al bajo, al trotecito,
Y lindamente sentao,
Un paisano del Bragao,
De apelativo Laguna:
Mozo jinetaso ¡ahijuna!
Como creo que no hay otro,
Capaz de llevar un potro
A sofrenarlo en la luna.
Así
comienza la poesía gauchesca Fausto, del escritor argentino Estanislao del
Campo. También conocida como “Fausto: Impresiones del gaucho Anastasio el Pollo
en la representación de esta ópera”, “El Fausto de Estanislao del Campo” o “El
Fausto Criollo”.
Esta
obra, publicada en 1866, es considerada, junto a Martín Fierro de José
Hernández, Santos Vega de Hilario Ascasubi, Los Tres Gauchos Orientales del uruguayo
Antonio Lussich y Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes, una de
las obras fundamentales de ese estilo literario. Sin embargo, la obra de del
Campo tiene una característica que la diferencia de las otras: el humor.
Ese
mismo año se estrenó en el Teatro Colón de Buenos Aires, en esa época ubicado en
frente a lo que hoy en día es la Plaza de Mayo, la opera de Charles Gounod Fausto, inspirada en la obra de Goethe. Del Campo
fue a una función acompañado de su esposa, y se unió al palco con ellos el
poeta Ricardo Gutierrez, amigo de la familia. Del Campo, hombre de mucho
sentido del humor, comenzó a hacer comentarios jocosos sobre lo que sucedía en
el escenario, desde lo que podía ser la mirada de un hombre de campo, a quienes
él conocía bien. Esta fue la inspiración para componer su poema gauchesco.
En
Fausto, del Campo se centra en la conversación entre dos gauchos amigos,
Anastasio el Pollo y Don Laguna, en algún lugar del campo cerca de la ciudad de
Bragado en la Provincia de Buenos Aires. Estos dos amigos, que hace tiempo que no se ven, aprovechan para
ponerse al día. Anastasio le cuenta a Laguna que estuvo en Buenos Aires y,
accidentalmente, entró a una función del teatro Colón, en la que se presentaba
la opera Fausto. El humor de
la obra de del Campo surge del hecho de que el gaucho el Pollo, un hombre
simple de campo, no puede distinguir la diferencia entre las actuaciones y la
realidad, y se lo cuenta a Laguna como si fueran cosas que en realidad
sucedieron.
El
encuentro entre el doctor Fausto y el diablo, lo describe de la siguiente manera:
Que cansado de sufrir,
Y cansado de llorar,
Al fin se iba a envenenar,
Porque eso no era vivir.
El hombre allí renegó,
Tiró contra el suelo el gorro,
Y, por fin, en su socorro,
Al mesmo Diablo llamó.
¡Nunca lo hubiera llamao!
¡Viera sustaso por Cristo!
¡Ahí mesmo, gediendo a misto,
Se apareció el condenao!
Hace bien, persinesé,
Que lo mismito hice yo.
–¿Y cómo no disparó?
–Yo mesmo no sé por qué.
¡Viera al diablo! Uñas de gato,
Flacón, un sable largote,
Gorro con pluma, capote,
Y una barba de chivato.
Medias hasta la berija,
Con cada ojo como un charco,
Y cada ceja era un arco,
Para correr la sortija.
–Aquí estoy a su mandao,
Cuente con un servidor–,
Le dijo el Diablo al dotor,
Que estaba medio asonsao.
–Mi dotor, no se me asuste,
Que yo le vengo a servir;
Pida lo que ha de pedir
Y ordéneme lo que guste–.
En
este mismo tono y estilo, el Pollo le cuenta a Laguna toda la historia del
doctor Fausto, su amada, Margarita a quien el Pollo llama “la rubia”, y cómo el diablo, a
quien describe como un guitarrero payador, juega con ellos. Pero el dialogo
entre ambos gauchos no pasa solo por la historia del “dotor” sino por comentarios
entre ambos hombres de campo sobre las cosas que van sucediendo, el amor, las
mujeres, el bien y el mal. De una forma maravillosa del Campo nos lleva de la
literatura alemana a la vida común de los gauchos. Siempre, sin perder el
humor. Hasta llegar al final:
Cayó el lienzo finalmente,
Y ahí tiene el cuento contao…
–Prieste el pañuelo cuñao,
Me está sudando la frente.
Lo que almiro es su firmeza,
Al ver esas brujerías.
–He andao cuatro o cinco días
Atacao de la cabeza.
Ya es güeno ir ensillando…
–Tome ese último tragito,
Y eche el frasco a ese pocito
Para que quede boyando.–
Cuando los dos acabaron,
De ensillar sus parejeros,
Como güenos compañeros,
Juntos al trote agarraron.
En una fonda se apiaron,
Y pidieron de cenar;
Cuando ya iban a acabar,
Don LAGUNA sacó un rollo
Diciendo: “El gasto del POLLO
De aquí se lo han de cobrar”.
Esta
obra, como dije considerada una de las más importantes del género, ha sido aplaudida
por escritores como José Hernández, Ricardo Güiraldes, Jorge
Luis Borges y Manuel Mujica Lainez. Hace años, cuando yo estaba en la escuela,
era texto de referencia obligatorio, tanto que en esa época aprendí de memoria
esa primera estrofa, y todavía la puedo recitar.
Esta
obra ha sido ilustrada, entre otros, por Florencio Molina Campos, Hector
Basaldúa, Oski y Oscar Grillo.
En
1944 se presentó en Santiago de Chile la Obertura para el Fausto Criollo, Op
9, compuesta por el compositor argentino Alberto Ginastera.
En
1979, el director de cine Luis Saslavsky estrenó una adaptación cinematográfica
llamada El Fausto Criollo.
Si
les gusta la poesía gauchesca, Fausto es una obra imperdible. Si nunca tuvieron
la experiencia de leer este género, se los recomiendo como entrada. Quizás
después sea más fácil leer obras como Martín Fierro o Don Segundo Sombra.



