El Mundo Disco de Terry Pratchett podría ser la forma más alta de
literatura en el planeta.
Brandon Sanderson
Me
avergüenza cuánto tiempo me tomó descubrir a Terry Pratchett. Lo evité durante
mi temprana carrera de lector. He leído trabajos de humoristas del fantástico
anteriormente y mientras que he disfrutado de la experiencia, no era algo que
yo buscara intencionalmente. No me daba cuenta que me estaba perdiendo de lo
que podría considerarse lo mejor de lo que los libros de fantasía tienen para
ofrecer.
Es difícil
describir a Pratchett a los que no lo han leído. La mayor parte de su trabajo
ocurre en un mundo de ficción en forma de disco y las historias tienden a ser
misterios de asesinatos o thrillers mezclados con una saludable dosis de sátira
sobre la condición humana. Como las mejores obras de fantasía, un viaje con sus
trolls, brujas o sus endurecidos guardias nocturnos, provocan una inspección de
nuestro propio mundo. Pero lo que otros autores hacen con alusiones livianas,
el Mundo Disco lo hace con una maza. Y con alusiones livianas también. Y
después te roba la billetera.
El Mundo
Disco es historia, humor y filosofía, todo en uno. En ningún otro lugar me he
reído tanto mientras me forzaban a pensar tanto, todo al mismo tiempo. Lo más
parecido a Pratchett que existe es Shakespeare. En serio.
Entonces,
este es el centro de mi argumento. Pratchett no es solo divertido, Pratchett es
trascendental. Existen muchos escritores graciosos. Algunos hilarantes. Algunos
logran hacerte pensar al mismo tiempo. Pero la mayoría de los humoristas,
siendo brillantes, tienen problemas con la historia. Si dejo el libro puedo
recordar la risa, pero no tengo urgencia de regresar. Sus narrativas no me
enganchan, no tienen ese arrastre, esa fuerza de gravedad, que una buena trama
construye. En definitiva, no me hacen pensar, ojeroso a las 3 de la mañana, que
necesito leer un capítulo más.
Pratchett,
al contrario, me hace perder el sueño en forma rutinaria. Sus mejores historias
(sugiero Cartas en el Asunto y La Verdad) poseen una excelente
urgencia narrativa, pero a eso le agregan un nivel de desenfrenado ingenio. Y
después, como si eso no fuese suficiente, te patean en la cabeza con momentos
estremecedores, inesperados, descarados y deliciosos.
Este debe
ser el nivel más alto de ficción. Logra todo lo que logra la gran literatura,
pero además nos hace reír.
Pratchett no
es de ninguna manera poco valorado. Sus ventas son sólidas, tiene montones de
fans y está también aquello que le sucedió de ser “declarado caballero”. Sin
embargo, no puedo evitar darme cuenta de una significativa falta de premios
importantes de literatura en sus bolsillos. Un premio British SF, un premio
Locus, pero ningún premio Hugo, Nebula o World Fantasy (muchas veces
considerados los tres premios más altos en Ciencia Ficción o Fantasía), mucho
menos alguno de los premios mayores. ¿Podría ser que estemos tan cómodos con
Pratchett que no le damos suficiente importancia?
Quizás sea
el humor. La antigua sabiduría de Hollywood dice que las comedias, sin importar
cuan brillantes sean, no se llevan los premios más altos. Si quieres vender
entradas has que la gente ría. Si quieres ganar premios hazlos llorar. Como
dijo una vez el poeta: “No puedo conseguir que me respeten”.
Pasé años en
un programa de literatura para graduados aprendiendo qué es lo que hace gran
literatura y la conclusión a la que llegamos es que el futuro de ese programa
de literatura está asegurado porque nunca nos vamos a poner de acuerdo sobre
qué es lo que hace gran literatura. Sin embargo, hay algunas cosas que los
auténticos grandes parecen compartir.
Una de ellas
es el uso consciente del lenguaje. Pratchett tiene eso, ¡y cómo lo tiene! Cada
una de las palabras es elegida con precisión, metiendo chistes como un niño
llenándose la boca de comida.
Otro es el
uso sutil de alusiones literarias. Nuevamente, Pratchett es un genio en esto,
aunque en lugar de aludir a épicos griegos (bueno, además de aludir a los
épicos griegos), las alusiones de Pratchett tienden a enfocarse en la cultura
pop y la historia.
Otra
característica de la gran literatura es grandes personajes. Mientras que sería
fácil descartar a Pratchett en esto por la cantidad de caricaturas unilaterales
que pueblan el Mundo Disco, esos en la mayoría de los casos no son el centro de
la historia. Los protagonistas centrales tienen un corazón real, emociones,
voluntad y crecimiento. Encuentro a Vimes, el humilde capitán de la guardia
nocturna de Pratchett, uno de los personajes más complejos y queribles en
ficción. (Ronda de Noche es el punto más alto de la línea narrativa de Vimes,
por si les interesa.)
Y son
graciosos. Real y verdaderamente graciosos. El maquillaje de payaso nos
distrae. Nos hace sonreír y distrae nuestra atención de la majestuosidad de los
rasgos. Yo afirmo que lo que Pratchett hace no es solo grande sino sin parangón.
Dentro de
quinientos años, no van a ser los laureados con el Nobel los que van a ser
estudiados. Va a ser este tipo.
Muchas
gracias Sir Terry.
(Brandon Sanders es uno de los más importantes, y más leídos, escritores de la literatura de Fantasía y Ciencia Ficción contemporánea. Con más de 20 novelas publicadas más una gran cantidad de novelas cortas y cuentos, Sanderson es uno de los más prolíficos escritores de este género literario. Ha sido nominado varias veces en importantes concursos literarios y ganó, entre otros, un Premio Hugo por mejor novela corta.)
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